Trabajando con refugiados en Grecia – la experiencia de Javier

Acto 1- El comienzo del viaje


Mi decisión de realizar un voluntariado comienza a finales de un verano en el que, tras terminar mis estudios universitarios, me planteaba que pasos seguir para continuar con mi desarrollo personal y profesional.

Cansado de las formalidades, con bastante frecuencia estériles, de la academia, quería experimentar algo nuevo a través de la perspectiva que solo puede aportar vivir en un país distinto al tuyo.

Tras realizar una búsqueda de proyectos y aplicar a varios de ellos, recibí el interés de una ONG procedente de Grecia. Tras el procesos de selección, consistente en una amigable entrevista con la que después sería la coordinadora de mi voluntariado en Grecia, y la formación previa llevada a cabo por mi organización de origen, la Asociación Building Bridges,
llegó el turno de los trámites burocráticos.

Para esta tarea siempre conté con la ayuda de ambas organizaciones y con una comunicación fluida con la otra voluntaria española del proyecto.


Acto 2 – Llegada a la cuna de la civilización

El 3 de diciembre llego a la ciudad de Atenas. Tras la recepción y acogida llevada a cabo por parte de mi coordinadora, llega el turno de conocer a mis compañeros de piso y de voluntariado.

En un amplio piso situado cerca del centro de Atenas, intento chapurrear mis primeras palabras con mis compañeros a través de un ingles entumecido y atrofiado. No os preocupéis por este punto, pues la lengua se os ira soltando y el oído afinando a una velocidad vertiginosa debido a que no tendréis otra alternativa para haceros entender en una ciudad extranjera.

Este es un desafío que al volver la vista atrás agradeceréis en el alma, sobretodo si contáis con la inestimable ayuda vuestros compañeros, como seguro sucederá.
La primera toma de contacto con nuestras nuevas tareas se realizara de la mano de nuestra coordinadora y de los voluntarios previos de Civis Plus. Estos harán de puente y guía hacia la toma de responsabilidades, el desarrollo de actividades y la planificación del curso y sus contenidos en
nuestro nuevo rol de profesores de inglés para refugiados, tanto niños como adultos.

Además, a través de los antiguos voluntarios, conoceremos los rincones más característicos y animados de la capital helena y nos integraremos en la vida social de la ciudad.


Acto 3 – El crecimiento exponencial

Desde los primeros días se empieza a plantar las semillas que producirán nuestro crecimiento en el voluntariado.

Sin embargo, no será hasta finales de enero y principios de febrero cuando estas empiecen a florecer en su más vigorosa forma. Con la marcha de los antiguos voluntarios, la responsabilidad del desarrollo de las clases en la escuela es asumida por entera y, a mayores, se nos incentivara para el desarrollo de proyectos e ideas personales en colaboración con otras
organizaciones.

A día de hoy, con la mitad del tiempo de mi voluntariado cumplido, colaboro con tres organizaciones distintas dando clases de inglés, a través de una metodología de aprendizaje no formal, a personas de diferente nacionalidad y edad (niños, adolescentes y adultos) pero con la misma ilusión por aprender y sentirse parte de una comunidad. Además, estoy organizando un equipo de baloncesto que tiene por objetivo competir en alguno de los diferentes torneos gratuitos que se organizan en toda la ciudad.


Acto 4 – Conclusión a corto plazo

Creo que no he podido tomar una mejor decisión. Mi nivel de inglés ha mejorado notablemente en un muy breve periodo de tiempo. Finalmente, la experiencia de trabajar con grupos tan agradecidos como son los refugiados y migrantes es de las más gratificantes y provechosas que puedes tener.

~ Continuara

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