Mi experiencia voluntariado Polonia fue todo un reto

Hacer el Servicio Voluntariado Europeo en Polonia suponía todo un reto. Moverme para vivir una experiencia voluntariado Polonia a un país que tiene una lengua totalmente diferente a la mía y donde, además, mucha gente no habla inglés, no iba a ser algo fácil de manejar.

De hecho, ha sido la traba más difícil de superar, no tanto en la vida social como en el trabajo.

Durante este año he estado trabajando en un centro de día infantil, es decir, un centro donde los niños con menos recursos vienen a: pasar la tarde, hacer los deberes y aprender ciertas normas sociales de convivencia que pueden faltar en casa. Así, se evita que estén en la calle o solos en casa.

Mi trabajo consiste en ser la profesora de inglés y monitora en el centro. La mayoría de niños no llegaban ni al nivel básico de inglés, y de mis dos compañeras de trabajo, solo una, mi coordinadora habla inglés. Así que, al principio fue un poco frustrante no entender de qué iba la película, pero al final, el oído se te acostumbra a esa -aún extrañan para mi- pronunciación y vas agregando nuevas palabras y expresiones a tu vocabulario, hasta que llega un punto que te das cuenta que oye, no está tan mal, no entenderás todas las palabras que te dicen los niños pero entiendes lo que quieren comunicarte, que al final, es lo importante.

Además de conseguir dominar el polaco, en el ámbito profesional siento que he mejorado y aprendido muchas cosas. He aprendido muchas nuevas formas de innovar en las clases
intentando hacerlas divertidas, a afrontar situaciones difíciles con los niños, diferentes formas de reutilizar materiales para hacer manualidades, a organizarme y planificarme mejor las semanas, de desarrollar aún más el lenguaje físico y la empatía, etc.

Además, la principal razón por la que elegí este proyecto es porque está estrechamente relacionado con lo que me quiero dedicar en el futuro, la intervención social-comunitaria. Pero antes de dar el paso a la especialización, quería estar segura de que era lo mio, este centro, sus trabajadoras y los niños, me han confirmado que es lo que quiero y nunca lo olvidaré.

Escrito por Guadalupe, voluntaria en Polonia

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