A una semana de terminar mi año de voluntariado europeo, y llevar la vista hacia atrás, solo me vienen buenos recuerdos de todo lo que he vivido durante este periodo.

 

Desde el primer día que llegué a Italia, a la ciudad de Cremona, hasta hoy he podido aprender cosas nuevas y crecer personalmente. Este año de voluntariado es un año de reflexión, en el que puedes desarrollar una actividad que ayudará a la comunidad en la que te encuentras, y que también te ayudará a ti mismo, a desarrollar nuevas habilidades y capacidades.

 

He podido conocer un gran número de personas que, hoy en día, considero grandes amigos que se que durarán para siempre. Amigos de diversas nacionalidades que me han permitido conocer nuevas culturas y nuevas formas de vivir, al igual que yo he podido compartir con ellos mis costumbres e intereses de mi país.

 

Con respecto a la ciudad en la que he vivido durante un año, me ha permitido descubrir qué es la verdadera niebla, el frio e, incluso, la nieve. Algo que para una persona que viene de Sevilla, puede ser algo bastante emocionante. Por otro lado, en el lugar de trabajo, una biblioteca de comics, he podido aprender muchas cosas nuevas, cosas que quizás, si no hubiera llevado a cabo este proyecto, no hubiera conocido nunca. He podido ver, en primera persona, como se gestiona una biblioteca, como se organizan diferentes eventos, y cuál es todo el proceso que se debe seguir hasta la publicación de un libro (en mi lugar de trabajo, acudían muchos jóvenes que diseñaban sus propios comics y que luego eran publicados por el Centro Fumetto). He tenido también la oportunidad de poder participar en diferentes ferias dedicadas a los comics (en Nápoles y en Lucca), formando parte del stand con el que contaba la biblioteca, para hacer promoción y venta de libros. Además, con el resto de voluntarios europeos, he participado en diferentes eventos que hemos organizado nosotros mismos, para la promoción del Servicio Voluntario Europeo. Realizando, también, otra clase de actividades, como un curso de lengua italiana para jóvenes, o la participación en un intercambio cultural sobre el Baskin (una iniciativa deportiva de la ciudad de Cremona, donde personas con o sin algún tipo de discapacidad juegan al baloncesto en el mismo equipo, sin hacer ningún tipo de distinción). Y todo esto, pasando también, por aquellos días un poco nostálgicos, en los que se echaba de menos la familia, los amigos, ¡y el Sol!, algo que, no obstante, so solucionaba haciendo un buen aperitivo con los amigos acompañándolo con un Spritz.

voluntariado europeo italia
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Actualmente, me encuentro buscando trabajo aquí en Italia, con la esperanza de poder alargar, aunque sea al menos unos meses, mi estancia en este país al que ya considero como mi segunda casa. Hoy por hoy, venir a Italia para mí no supone ir al extranjero, supone volver a mi hogar. Y ya sea Padova, donde pude realizar un año de estudio gracias a la beca Erasmus, o Cremona donde he podido desarrollar mi voluntariado, son dos ciudades que siempre llevaré conmigo y que me han dado muchísimas cosas, cosas que han hecho que yo sea la persona que soy hoy en día.

 

En conclusión, haciendo un balance de esta experiencia, el resultado es, sin duda, muy positivo, algo que aconsejaría a cualquiera de hacer. Así que, si estáis leyendo esto con las dudas de si llevar a cabo o no este tipo de experiencias, yo os digo que dejéis a un lado todos los posibles miedos que se puedan pasar por la cabeza, y hacedlo. Es algo que te cambiará la vida y te hará crecer tantísimo, ¡te lo garantizo!

¡Te dejo un vídeo debajo con mi experiencia!

Escrito por Mª Luisa Albiac, voluntaria europea en Cremona (Italia)

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