Las cinco w de mi SVE en Italia

Who?

Mi nombre es Natalia, tengo 26 años, soy graduada en Periodismo y Comunicación Audiovisual, me gusta tanto la literatura que decidí embarcarme en un máster de literatura española y comparada y padezco un grave caso de wanderlust aguda. Para que nos entendamos, me apasiona viajar.

How?

La idea del Servicio de Voluntariado Europeo me rondaba la cabeza desde hace años. He tenido la maravillosa experiencia (y la suerte) de haber hecho dos Erasmus que me han cambiado la vida, cada uno a su manera, y después de realizar prácticas durante 9 meses buscando experiencias internacionales a otros alumnos de la universidad en la estudiaba, me di cuenta de lo mucho que envidiaba las historias que todos me iban mandando. No podía olvidarme de lo  mucho que aprendí en esos meses viviendo fuera de la zona de confort, así que me decidí a buscar una nueva aventura que me animara a rehacer las maletas. Tras un poco de investigación encontré a Building Bridges, quienes me fueron enviando información sobre todas las opciones de voluntariado disponibles. Después de un tiempo de búsqueda encontré una oportunidad en Italia y en tan solo dos semanas ya estaba en el aeropuerto de Milán.
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Los habitantes de la Casa dil Popolo en una Apericena: Luca (Italia), Tatev (Armenia), Natalia (España), Gerd (Estonia) y Nevena (Serbia)

When?

Mi SVE comenzó en Marzo y tiene una duración de 8 meses. Tristemente, eso significa que tan sólo me quedan dos meses de seguir disfrutando de esta experiencia y volver al terrorífico ¿ahoraqué?.

Where?

La organización para la que soy Voluntaria, Vedogiovane Cooperativa Soziale que opera en la zona de Piemonte. Yo vivo en Arona, una pequeña pero preciosa ciudad ubicada a orillas del Lago Maggiore. Para el voluntariado me desplazo a Borgomanero, a unos 12 kilómetros de la casa del Popolo, donde compartimos piso los cuatro voluntarios que formamos parte del proyecto.

Why?

Hay muchas razones que cualquier voluntario te dará para enfrascarte en la aventura SVE: mejorar las perspectivas laborales, viajar, conocer una cultura diferente a la tuya, plantearte un reto, aprender otro idioma, convivir con personas de todo el mundo, etc. Yo reitero cada una de ellas.
He tenido la posibilidad de conocer gran parte de Italia, de engordar gracias a su maravillosa comida (no, no es un cliché), de enamorarme del idioma italiano, convivir con 4 personas maravillosas de puntos muy distintos del mundo (Estonia, Serbia, Italia, Armenia), trabajar con niños por primera vez y descubrir en ello una pasión, ayudar a comunicar un festival de teatro… La lista es prácticamente interminable y todos los elementos que la forman son suficientes para embarcarse a la aventura, pero la razón más grande y más bonita de esta experiencia para mi ha sido el descubrimiento del voluntariado.
En el proyecto de el que formo parte hay tres actividades muy distintas, pero que me han ayudado a aprender a trabajar y a disfrutar del trabajo con sectores completamente distintos. En primer lugar, ayudo en una guardería internacional donde enseño español a niños de 3 a 6 años. Para mi esta experiencia ha sido todo un descubrimiento que me encantaría seguir reforzando.
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Además, ayudo en un proyecto de restaurante social en el que se sirve comida a personas en situaciones sociales y económicas complicadas, en un ambiente de respeto, confianza, tolerancia y sobre todo libre de prejuicios. Esto me ha ayudado a empatizar, conocer y comprender muchas situaciones y personas con muchas historias que contar y algunas de ellas con una alegría de vivir y un humor envidiables.
Por último, el proyecto en el que ahora estoy participando en el festival de Teatro  Il Teatro Sull’Acqua en el que ayudo a realizar la comunicación digital, que me permite poner en práctica los conocimientos que ya tenía con todo lo que he aprendido a lo largo de estos meses. ¡Nunca había pensado que llegaría a twittear en italiano!
Por supuesto, no todo es positivo y hay momentos de bajón en los que te puedes plantear si realmente merece la pena, echar de menos la situación que tenías en España, o encontrar algunas cosas que no te gusten en absoluto, pero después de 3/4 del voluntariado puedo garantizar que yo no me arrepiento en absoluto. Esta experiencia me ha ayudado a desarrollar cualidades que no conocía y a potenciar algunas de las cosas que me apasionan. El Servicio de Voluntariado es una experiencia totalmente distinta a otro tipo de viaje o de experiencia internacional (tipo Erasmus) y puedo garantizar que se aprende y mucho.
¡Animáos!
Escrito por Natalia Álvarez, voluntaria europea en Italia

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