Carol y Diana en Prato con el Cuerpo Europeo de Solidaridad

Somos Carol y Diana, una gallega y una de Tarancón (Cuenca) que se encontraron por primera vez en el aeropuerto de Madrid hace un año yendo hacia Prato, nuestra nueva casa.

Mientras que yo, Carol,  los primeros meses me centré en el trabajo con personas con autismo, Diana comenzó en el centro de solicitantes de asilo.

El autismo era algo que siempre me había llamado la atención mientras estudiaba la carrera de psicología. Sin embargo, poco a poco me di cuenta de que eso no era para mí, algo sin duda muy útil ya que una de mis alternativas era centrar mis estudios posteriores en la especialización de este campo. Después descubrí el fantástico trabajo en los centros de solicitantes de asilo, algo que sin duda me cautivó y dónde aprendí eso de “quien ama su trabajo nunca trabaja”.

A las dos nos ha gustado mucho la experiencia a nivel profesional. La oportunidad de conocer cómo funcionan estos centros, de saber más sobre África, Pakistán, Bangladesh…De saber qué idiomas hablan, conocer más acerca de la cultura musulmana, de sus costumbres, de la comida que tienen, de los motivos por los que huyen forzadamente de sus países. De conocer una realidad totalmente desconocida para nosotras. Todo esto nos ha permitido abrir la mente, ver que hay mucho más de lo que conocemos. Hemos aprendido a esperar, a ser pacientes observando cómo los chicos tienen la templanza de esperar durante más de tres años los documentos sin saber qué les deparará el futuro y aún así seguir con esa fortaleza que sin duda nos asombraba a ambas.

Aparte de a nivel profesional, hemos aprendido más sobre la cultura italiana, caminado tantísimo al lado del río de Prato, hemos conocido acerca de la toscana y las personas que viven allí. Pero además nos ha servido para saber organizarnos económicamente, hemos aprendido a solucionar problemas en otro idioma, que cuando estás lejos de casa siempre parecen más grandes, y aún así seguir adelante.

Creo que todo este año ha valido mucho la pena, ambas volvemos cambiadas, con una mochila llena de experiencias, emociones, sentimientos que creo que nos servirán muchísimo para nuestro futuro.

Os animamos a todos los que estáis leyendo esto y os falta poco para animaros a dar el paso, que no lo penséis más, que os vayáis, que una experiencia en el extranjero Siempre merece la pena, siempre.

Un beso de Diana y Carol.

 

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