Crisitan y su experiencia de voluntariado en Budapest – HUNGRIA

Estaba trabajando en mi oficina cuando un día dije: “Pues quiero hacer algo diferente en mi vida y me gustaría hacerlo conociendo otras culturas”

 

Experiencia voluntariado en Hungria
Cristian durante su voluntariado en Hungria

 

Sé que suena a tópico pero la verdad es que eso que dicen de que un voluntariado te cambia la vida es totalmente cierto, al menos para mí.

 

¿PORQUE UN VOLUNTARIADO EUROPEO? 

Estaba trabajando en mi oficina cuando un día dije: “Pues quiero hacer algo diferente en mi vida y me gustaría hacerlo conociendo otras culturas”. Así fue como comenzó esta grandísima etapa en mi vida. Apliqué al programa de voluntariado y dejé mi trabajo para ir a Hungría.

Suena un poco alocado pero la verdad es que no me arrepiento porque lo que he vivido aquí ha sido increíble. Estaba en el avión volando rumbo a Budapest y pensando si había tomado la decisión correcta. Llegué a Szécseny (un pueblo pequeño en una de las regiones más pobres de Hungría) y allí me reuní directamente con todos los demás voluntarios, un total de 8 nuevas personas de diferentes países que no conocía de nada pero con los que iba a convivir y a crear un sinfín de increíbles aventuras.

 

MIS MISIONES:

Este programa de voluntariado europeo (del cuerpo europeo de solidaridad ) consistía en enseñar inglés en un ambiente informal a niños y adolescentes en Szécseny y en diferentes pueblos de alrededor. La gente allí era adorable. Por supuesto había niños “más difíciles” que otros pero con un balón de fútbol se pueden hacer milagros para que todos quisieran aprender inglés. Recuerdo una anécdota que es digna de mención, un día, en un centro de jóvenes, estaba hablando con un niño (en inglés) después de varios meses y le dije “tu inglés es muy bueno, debes tener un buen profesor en el colegio” a lo que me respondió: “los profesores en el colegio no nos prestan mucha atención, hemos aprendido inglés gracias a ustedes”. Eso me llenó completamente… estábamos haciendo algo por ellos y lo veíamos recompensado.

Otra parte que hacíamos en el voluntariado, era ir al hogar de ancianos una o dos veces por semana. Allí teníamos a Teresa, una monja que sabe hablar inglés y podía traducirnos lo que los ancianos nos decían.

Cuando el tiempo era soleado, solíamos ir a dar un paseo con ellos y escuchar sus historias y si Teresa no estaba cerca, teníamos el reto de intentar entendernos con el húngaro que aprendimos y con mímica. Gracias a ellos, aprendimos muchas historias de aquel pequeño pueblo.

Y qué decir del campamento de verano que organizó nuestra asociación… casi 50 voluntarios de diferentes países y continentes con los que vivimos 3 semanas inolvidables y en donde cada uno de nosotros tuvimos que liderar un grupo de 8-9 voluntarios e ir a diferentes localidades a jugar con niños, con un calor sofocante donde los juegos de agua eran los grandes triunfadores.

 

Y bueno esta es mi experiencia, muy agradecido por todo lo que he vivido y todos los nuevos amigos que he conocido.

 

Un saludo,

Experiencia voluntariado en Hungría

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