Alejandra nos habla de su experiencia en Milán

Realizar un servicio de voluntariado europeo ha sido, quizás, una de las experiencias más importantes de mi vida. Me ha servido para aprender y crecer profesionalmente, pero, sobre todo, personalmente.

He trabajado durante un año en una asociación, Casa per la Pace Milano, con sede en Milán, que se ocupa de diversos proyectos: escuela de italiano para personas extranjeras, cursos y festival de Teatro del Oprimido, centro de documentación, talleres educativos en escuelas, exposición interactiva sobre estereotipos y prejuicios, actividades de sensibilización sobre el conflicto entre Israel y Palestina, talleres relacionados con el reciclaje y la autoproducción, etc. He participado, en mayor o menor medida, en cada uno de estos proyectos lo que me permitido ampliar mis conocimientos en temas tan variados e importantes como: derechos humanos, justicia social, feminismo, medio ambiente, interculturalidad… Además, pude ocuparme de la comunicación de la asociación (web, redes sociales…) ya que estudié comunicación en España y me apetecía colaborar también en este aspecto.

En cuanto al lado personal, creo que esta experiencia me ha ayudado a ser más resuelta, independiente, a dejar a un lado prejuicios, interesarme y aprender de otras culturas, a ser más paciente y tolerante. Y conocerme un poco más a mí misma. He podido realizar viajes inolvidables. Y, lo más importante, “me llevo” algunas amistades que espero mantener siempre.

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