Carlos, Andrea, Carmen, María, Alicia y Carmen empezando su voluntariado europeo en Hungría

Sziasztok! o ¡Hola! a todos en húngaro. Desde el 1 de septiembre llevamos un grupo de español@s trabajando en el mismo proyecto de Servicio Voluntario Europeo en Pécs, concretamente trabajmos en los diferentes Kindergarten de la ciudad. En éste proyecto estamos con más voluntarios/as de otros países como Italia, Alemania, Austria o Polonia (yo concretamente comparto piso con un chico de Polonia).
La organización de acogida lo tiene todo genial preparado, nos hemos sentido muy integrados desde el primer día, nos han ayudado en todo lo que hemos necesitado y son muy simpáticos, lo mismo puede decirse del resto de voluntarixs de nuestro proyecto, que además hablan todxs un perfecto inglés.
Tuvimos unos días previos de adaptación al país y conocernos, para empezar a trabajar entre el  13/14 de septiembre, con horario de 8h a 13h. En mi kindergarten las profesoras son encantadoras y me ayudan en todo lo que necesito, incluso a veces siento que se preocupan demasiado por mi, la parte negativa es que no saben nada de inglés o saben muy poco, lógicamente al igual que lxs niñxs, por lo que la comunicación se hace muy difícil y hace que el trabajo sea más aburrido. El sistema educativo es (al menos en esta etapa de 3 a 7 años) totalmente diferente a España, lxs niñxs juegan casi todo el tiempo -de hecho no hay ni pizarras en las clases-, tienen muchísimos juguestes en el aula y en el patio del recreo, hacen excursiones a sitios cercanos, van a la piscina, talleres de manualidades, cocina… y en algunas clases, como la mía, las edades de lxs niñxs están mezcladas.
La ciudad de Pécs es una ciudad de tamaño medio (la quinta más grande Hungría) tranquila, pero con mucha vida nocturna debido a la gran cantidad de estudiantes de Erasmus y de medicina de otros países que hay en la universidad de esta ciudad, una de las más antiguas de Europa.
Lo que más me gusta de la ciudad son los paisajes que se pueden contemplar desde las montañas y colinas que la rodean, así como la la arquitectura de los edificios del centro. Los precios son por lo general muy baratos (para un salario español, no húngaro), lo cual nos permite llevar una vida desahogada. De comida típica hemos probado por ejemplo el Langosh, que es una torta con queso, ajo y diferentes salsas que a mi encantó.
Yo estoy muy agusto en la ciudad, porque tiene de todo, pero no es demasiado grande y puedes volver casi desde casi cualquier punto de la ciudad andando a casa, aunque la organización nos paga el bono de transporte público. Yo por ejemplo tardo  15 minutos andando desde mi casa (una residencia de estudiantes) hasta el kindergarten y el gimnasio al que me he apuntado lo tengo a menos de 10 minutos andando. Por cierto hay un montón de gimnasios en esta ciudad. La parte negativa, para mi vuelve a ser el idioma, que hay mucha gente de hungría que no sabe inglés o sabe muy poco.
Os seguiré contando más. Un abrazo grande!!
Escrito por Carlos Espinosa, voluntario europeo en Hungría

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