Hace quince días recibí la visita de dos voluntarios EVS que viven en Podgorica, Montenegro. Sólo estuvieron dos días en Vranje, pero enseguida se enamoraron de la ciudad. Después de un largo viaje, primero a Niš, luego a Vranje, fuimos a unos de los restaurantes más característicos de la ciudad: El Hobbit, donde no importa cuanta gente seáis, no podréis acabar la comida.

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Por suerte el día siguiente era sábado, así que fuimos a mi amado mercado de segunda mano. Se volvieron locos con los bajos precios y la cantidad de cosas que se pueden encontrar allí. También pudimos ver el ambiente de una boda en nuestro camino a Pržar, donde disfrutamos de la comida y la compañía de los amantes sabatinos. Pasamos por el barrio gitano, siempre lleno de niños y color. Entre cabras, gallinas y perros, mis invitados descubrieron el sur de Serbia que no tiene nada que ver con el norte. Parada obligatoria en Dva Jelena para probar sur rakija casera y la cerveza más famosa en la zona: Zajecarsko, con no muy buenos resultados.

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Por la noche preparamos una especie de fiesta con algunos amigos de Vranje y mucha comida y rakija, como de costumbre. En mitad de juegos de cartas y muchas bromas, acabamos la fiesta en un concierto, con la idea de madrugar al día siguiente para ir a Kosovo. Pero esa es otra historia que podéis ver aquí.

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